domingo, septiembre 10, 2006

Nada es más real

Me ahogo en un mar profundo, espeso, convertido en llanto.
Mi corazón se divide y mi alma se muere,
pasión desgastada de tanto usarla.

Las miradas atraviesan la piel, y las palabras alimentan el corazón,
sereno, paciente, deseoso de amarte y de liberar todas sus pasiones
con cada bombeo.

Miedo al olvido y temor al fracaso, porque mis pulmones se ahogan sin tu olor.
Valor para arriesgarlo todo, soñando con algo más cálido que el invierno,
más fuerte que el cristal, y más húmedo que el desierto.

Una fuerte lucha por conseguir todos esos besos y caricias robados,
secretos a voces entre dos almas impuras que no viven para nada más
que para sentirse la una a la otra.


Porque no hay nada más duro que negar la realidad,
y no puedo negar que nada es más real que los sentimientos que me atan a ti.