Cuatro paredes, una persona, mil sentimientos...y tu calor suspendido en el aire, como si aún estuvieras aquí.
En este armario tengo una caja. No es una caja cualquiera, es la caja de la felicidad. La caja en la que guardo las cosas más bonitas, las más necesarias.
Guardo las mejores palabras, para decirlas cuando te tenga delante. Guardo sentimientos, guardo buenos momentos, guardo tu voz y tus miradas, para cuando no estés aquí.
Guardo latidos de corazón, por si algún día te lo roban, guardo besos, por si te los olvidas tú en tu cajón.
Guardo las mejores caricias por si se nos olvida aquello llamado tacto, guardo esperanza, por si algún día llama a la puerta la desolación.
Guardo sabores y olores para no perder ningún sentido. He guardado también algunas ilusiones, para recordar que siempre hay que tener una meta, y muchas pasiones, para no dejar de sentir jamás.
Son muchas las cosas buenas que tengo en esta caja.
Ahora te la presto, por si quieres tú guardar algo que para ti sea importante, y ábrela cuando quieras, para que no se te olvide...eso que llaman vida.
viernes, septiembre 30, 2005
jueves, septiembre 29, 2005
Querido "Amor":
Me elevas a la máxima potencia, hasta tocar el infinito con las yemas de mis dedos.
Lo alcanzo y ya no quiero bajar a la tierra. Me has hecho lo suficientemente feliz como para abrirte las puertas de mi interior.
Te hago un hueco entre la amistad y la soledad. No intentes ganar espacio, ellos estaban aquí primero, me hacen tanta falta com tú...o incluso más.
Dales la gracias, tienes suerte de que te hayan dejado entrar, pero tranquilo, aún puedes ganarte su respeto. Lo que nunca te ganarás es su confianza, pues ha llegado a nuestros oidos tu trayectoria de traidor.
Entras y sales de los corazones a tu libre albedrío, los llenas y los vacías, los arreglas y los vuelves a romper.
Poca gente te concede plena libertad, y no te extrañes, tampoco te la mereces.
Haces que la vida cambie de color.
A veces rosa, del color de los besos.
A veces negra, del color del dolor.
Entre tú y tu fiel servidor Cupído, lanzáis flechas de fuego, que queman la sangre de quien las recibe. Les hacéis enloquecer de pasión y de ilusión, y luego, cuando os cansáis, os vais.
Os vais sin avisar, sin decir que llamaréis cuando hayáis llegado a vuestro próximo destino, dejando atrás tristeza y dolor, porque os lleváis con vosotros a la otra cara de la moneda. Os lo lleváis a él.
Ahora, te digo, que te puedes quedar, eres bienvenido. Pero no te acomodes...pronto partirás
Lo alcanzo y ya no quiero bajar a la tierra. Me has hecho lo suficientemente feliz como para abrirte las puertas de mi interior.
Te hago un hueco entre la amistad y la soledad. No intentes ganar espacio, ellos estaban aquí primero, me hacen tanta falta com tú...o incluso más.
Dales la gracias, tienes suerte de que te hayan dejado entrar, pero tranquilo, aún puedes ganarte su respeto. Lo que nunca te ganarás es su confianza, pues ha llegado a nuestros oidos tu trayectoria de traidor.
Entras y sales de los corazones a tu libre albedrío, los llenas y los vacías, los arreglas y los vuelves a romper.
Poca gente te concede plena libertad, y no te extrañes, tampoco te la mereces.
Haces que la vida cambie de color.
A veces rosa, del color de los besos.
A veces negra, del color del dolor.
Entre tú y tu fiel servidor Cupído, lanzáis flechas de fuego, que queman la sangre de quien las recibe. Les hacéis enloquecer de pasión y de ilusión, y luego, cuando os cansáis, os vais.
Os vais sin avisar, sin decir que llamaréis cuando hayáis llegado a vuestro próximo destino, dejando atrás tristeza y dolor, porque os lleváis con vosotros a la otra cara de la moneda. Os lo lleváis a él.
Ahora, te digo, que te puedes quedar, eres bienvenido. Pero no te acomodes...pronto partirás
miércoles, septiembre 28, 2005
Así soy yo, y así me verás
Si nos cruzamos y no te saludo, no te ofendas, no te vi. (No soy miope), vivo en mi mundo.
Si me sorprendes mirando el atardecer, siéntate a mi lado y sonríe.
Si me ves parada en el parque oliendo una flor, o mirando al cielo y sonriendo...no te rias de mi, riete conmigo, riamos juntos.
Si me ves caminando deprisa y a grandes pasos, o subir y bajar las escaleras de dos en dos, o me ves corriendo o saltando... no pasa nada, es sólo vitalidad, ganas de sentir que las pequeñas cosas merecen la pena.
Me verás en el autobús escuchando música, o simplemente admirando a cada persona, con su propia vida, en su propio mundo...
Y me verás levantarme con una sonrisa para ver como al otro lado se pone el sol.
Me verás sacando fotos, capturando momentos, paisajes, personas...y viéndolas al cabo de los años, con aire nostálgico, pero sonriente.
Me sorprenderás de noche en la playa, esuchando el monótono sonido de las olas, contemplando el reflejo de la luna en el mar, buscando estrellas fugaces.
Me verás crisparme ante las injusticias, o ante gente intolerante.
Verás el brillo de mis ojos cuando te hable de la amistad, del cariño, del amor.
Verás que admiro y busco la belleza en las personas, en los paisajes, en las cosas...pero también, que me gustan las imperfecciones, lo exótico, lo "diferente".
No me verás nunca llorar, pero me verás emocionada o triste.
No me verás nunca deprimida, pero puede que me veas melancólica.
No me verás nunca mentir, pero puede que mi sinceridad te duela.
Y casi siempre me verás sonriendo ( a veces sola) o riendo a carcajadas.
A veces me verás entusiasmarme con un paisaje, con una noche estrellada,con un insecto, con una conversación...mientras mis acompañantes dicen que no es para tanto.
Verás que quiero a mi familia y a mis amigos.
Te cruzarás conmigo y no repararás en mi, porque no soy ni alta ni baja, ni guapa ni fea.
Tan normal y a la vez tan especial.....¡¡como tú!!
Si me sorprendes mirando el atardecer, siéntate a mi lado y sonríe.
Si me ves parada en el parque oliendo una flor, o mirando al cielo y sonriendo...no te rias de mi, riete conmigo, riamos juntos.
Si me ves caminando deprisa y a grandes pasos, o subir y bajar las escaleras de dos en dos, o me ves corriendo o saltando... no pasa nada, es sólo vitalidad, ganas de sentir que las pequeñas cosas merecen la pena.
Me verás en el autobús escuchando música, o simplemente admirando a cada persona, con su propia vida, en su propio mundo...
Y me verás levantarme con una sonrisa para ver como al otro lado se pone el sol.
Me verás sacando fotos, capturando momentos, paisajes, personas...y viéndolas al cabo de los años, con aire nostálgico, pero sonriente.
Me sorprenderás de noche en la playa, esuchando el monótono sonido de las olas, contemplando el reflejo de la luna en el mar, buscando estrellas fugaces.
Me verás crisparme ante las injusticias, o ante gente intolerante.
Verás el brillo de mis ojos cuando te hable de la amistad, del cariño, del amor.
Verás que admiro y busco la belleza en las personas, en los paisajes, en las cosas...pero también, que me gustan las imperfecciones, lo exótico, lo "diferente".
No me verás nunca llorar, pero me verás emocionada o triste.
No me verás nunca deprimida, pero puede que me veas melancólica.
No me verás nunca mentir, pero puede que mi sinceridad te duela.
Y casi siempre me verás sonriendo ( a veces sola) o riendo a carcajadas.
A veces me verás entusiasmarme con un paisaje, con una noche estrellada,con un insecto, con una conversación...mientras mis acompañantes dicen que no es para tanto.
Verás que quiero a mi familia y a mis amigos.
Te cruzarás conmigo y no repararás en mi, porque no soy ni alta ni baja, ni guapa ni fea.
Tan normal y a la vez tan especial.....¡¡como tú!!
...Cuando Salga El Sol...
Llueve. Agua que todo lo moja. Elementos que la absorben, elementos que la dejan correr. Lluvia pasajera, que algún día cesará, dejando a los tímidos rayos de Sol reflejar los brillos que todo lo alegran.
Llueve. Mi cara está mojada, toda mi piel resbaladiza.
Los niños y los mayores corren a refugiarse, hay atasco en la ciudad. Dulce tristeza de las nubes que acelera el ritmo de quienes se empapan con su llanto.
Llueve. Y yo, mientras veo a mi alrededor todo ese movimiento, freno. El agua me refresca, me alivia, me purifica. Arrasa con lo malo, preparando espacio para que quepa lo bueno, cuando salga el Sol.
Pero todavía no ha llegado ese momento: llueve.
Subo al punto más alto que puedo alcanzar, para observarlo todo desde la más cercana lejanía. Al tejado. Miro a mi alrededor, un giro de 360º. Y el cielo, como un mar inmenso donde remojo mis pies.
Lo demás, sólo es ruido que me llega desde abajo. La abuela que tira del perro, el chico que pierde el autobús, la gitana que vende romero y el camarero que ha tirado un vaso. El camión de la basura, bocinas, ambulancias, y quédese con nosotros en la 98.4, porque tú lo vales.
La ciudad me habla, pero yo quiero estar sorda. Porque llueve.
Y la lluvia se llevará lo malo, preparando espacio para que quepa lo bueno...cuando salga el Sol.
Llueve. Mi cara está mojada, toda mi piel resbaladiza.
Los niños y los mayores corren a refugiarse, hay atasco en la ciudad. Dulce tristeza de las nubes que acelera el ritmo de quienes se empapan con su llanto.
Llueve. Y yo, mientras veo a mi alrededor todo ese movimiento, freno. El agua me refresca, me alivia, me purifica. Arrasa con lo malo, preparando espacio para que quepa lo bueno, cuando salga el Sol.
Pero todavía no ha llegado ese momento: llueve.
Subo al punto más alto que puedo alcanzar, para observarlo todo desde la más cercana lejanía. Al tejado. Miro a mi alrededor, un giro de 360º. Y el cielo, como un mar inmenso donde remojo mis pies.
Lo demás, sólo es ruido que me llega desde abajo. La abuela que tira del perro, el chico que pierde el autobús, la gitana que vende romero y el camarero que ha tirado un vaso. El camión de la basura, bocinas, ambulancias, y quédese con nosotros en la 98.4, porque tú lo vales.
La ciudad me habla, pero yo quiero estar sorda. Porque llueve.
Y la lluvia se llevará lo malo, preparando espacio para que quepa lo bueno...cuando salga el Sol.
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